Planteamiento del problema
En el contexto escolar contemporáneo existen importantes vacíos en la canalización de las emociones de los alumnos. La educación formal suele priorizar habilidades académicas, postergando las "competencias blandas" y emocionales . Este déficit conlleva consecuencias negativas: dificultades de convivencia, aumento del estrés e incluso problemas de salud mental como ansiedad o depresión la problemática central radica en que los estudiantes carecen de un espacio artístico-educativo donde plasmar sentimientos difíciles de verbalizar, y esto puede provocar efectos adversos en su bienestar personal y en el ambiente escolar en general.
En este sentido, según Lev Vygotsky, el desarrollo del aprendizaje está profundamente influenciado por la interacción social y los procesos culturales, donde las emociones cumplen un papel fundamental en la construcción del conocimiento. Por ello, la ausencia de espacios que integren la expresión emocional dentro del entorno educativo limita no solo el desarrollo afectivo de los estudiantes, sino también sus procesos de aprendizaje (Vygotsky, 1978).
Justificación
De acuerdo con Elliot Eisner (2002), el arte en la educación no solo desarrolla habilidades técnicas, sino que también potencia la capacidad de los estudiantes para expresar, comprender y transformar sus emociones. En este sentido, disciplinas como la pintura, el dibujo y la escultura abren canales alternativos de comunicación que facilitan la expresión de estados internos, contribuyen a la disminución de la ansiedad y favorecen dinámicas de interacción más positivas en el entorno escolar.
Eisner, E. W. (2002). The arts and the creation of mind. Yale University Press.
Goleman, D. (1995). Emotional intelligence. Bantam Books.
